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AÑO II |
Rondonópolis-MT, 22 de Febrero de 2004 |
Nr 13 |
Y
por hablar en culto
La sola forma de expresar que pertenecemos a la iglesia de Jesucristo, aquella que en un dia festivo será, por fin alzada a las alturas con Él, es pertenecendo de forma integral, completa, a una iglesia local.
La principal finalidad de la iglesia local, es cultuar a Dios, adorarlo y exaltarlo. De este acto el propio Dios hizo brotar, por su entera gracia, bendiciones sin medida para todas las areas de nuestra vida.
Sin embargo, una de las maneras más significativas (vean bien, UNA DE LAS) es con nuestra contribución financiera; pués, si somos honrados, habremos de reconocer que siempre gastamos más dinero en el que más amamos.
Los hermanos, ahora, ya saben de qué estoy hablando: obviamente del DIEZMO. Pero, continue la lectura, sea usted diezmista o no.
El diezmo es la forma digna que Dios determinó para que no faltase mantimiento en su casa, pero es, esencialmente, culto y adoración. Es reconocimiento, gratitud y fuente de bendición. No es sustento pastoral, pués Dios es quien sustenta a sus siervos desde que a ellos les ha llamado a dejar sus ocupaciones para un trabajo especifico de pastorear al rebaño DE ÉL, y, en este asunto, Él es fidel y severo.
El diezmo es la manera biblica de enseñar que todo lo que pensamos poseer, pertenece, de facto y de derecho, a Dios. Y, solo podremos desfrutarlo plenamente quando dejarmos a sus piés. Es la manera de expresarmos nuestra gratitud y reconocimiento a Dios, de quien todo proviene, y decirmos: “Todo viene de ti Señor y del que es tuyo te lo damos.”
Algunos creyentes han desafiado a Dios en esta cuestión y el Señor les demonstró de forma contundente que todo le pertenece a Él.
Dios ha elegido este metodo para bendecir, también financieramente, a su pueblo: HAGA UNA PRUEBA!
“Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.” Ml. 3.10
Pr
Afro